Entrañable amigo, inolvidable compañero. por Graciela Baquero
Entrañable amigo, inolvidable compañero. Esa vitalidad, esa alegría, esa confianza. Siempre encontraste la forma de desenredar los nudos de la historia y caminar en un sentido claro y directo. A mí se me hicieron nidos de dolor, pero por vos los voy a desarmar. Te veo en la entereza de tu compañera, en la diafanidad de tus hijos. Te recuerdo en nuestro trajinar, más parecida a una hermandad profunda que a una militancia. En nuestras dudas y miedos. En nuestra horfandad cuando nos faltó Raúl. La herida no cerró, y sé que para vos tampoco. Es curioso, la hermandad de luz que nos unió nos dejó una herida que es de dolor y de amor. Y sé que también me la voy a llevar puesta. Con orgullo, mi querido flaco
