Querido Luís. por Leandro
Querido Luis, sé que esta escapada no ha sido un ahogo de tu cuerpo, eso fue sólo una excusa, tu y yo sabemos que te fuiste ahogado de soportar tanta injusticia, de soportar un mundo del revés, de soportar que cuantos más somos trabajando por un mundo justo, mas palos nos caen de arriba; te lo decía y te lo repetía: hijos de puta les hay en todas partes, y el sentido de la justicia les llama para desbaratarlo cagándola, como las moscas acuden a la miel; esbirros del único universal completo que impera en este mundo: el exterminio de la belleza. Los demás universales son imperfectos y tu te devanabas los sesos preguntándote porqué se empeña el mundo en trabajar tanto, haciéndolo tan difícil para cuadrar el círculo con tanto bienestar social y conceptos vacíos por el estilo. Pero si algo te has dejado aquí, te lo llevaremos. Te llevaremos los países del sur para que les des un bálsamo con el planeta de la utopía, y por supuesto, te llevaremos tu saxofón para que lo soples solitario en una esquina de la noche, aterido de frío por cuatro monedillas. Te recuerdo que aún no se llegó la fecha del último concierto que me mandaste, sí, el 19 de noviembre en la Riviera en apoyo a los derechos del pueblo palestino. Pero no estoy triste Luís, sólo al principio lloré, luego me di cuenta que fuiste tú quien se apartó voluntariamente de este mundo, así, de puntillas y por la puerta de atrás, por eso no estoy triste, porque te comprendo; o quizás no estoy triste porque aún no me creo que ya no estés, que te veré en la Riviera el 19, allí estaré. ¡NOS VEMOS, FLACO!
